Francesc Giné Badía


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Francesc Giné i Badia

“Un ejemplo de emprendedor en la Lleida de los años 60 y un pionero en innovación educativa y con la enseñanza por competencias”

Francesc Giné , “el Sisco”, era un joven lleno de fuerza y energía, observador de la naturaleza y amante de la vida y de todo lo que de esta podías aprender.
Estudió ingeniería en Barcelona y cuando regreso a su amada Lleida tuvo la oportunidad de entrar en el mundo de la enseñanza dando clases de repaso para ingenieros. Pronto destacó por su manera de hacer las cosas, por sus clases diferentes y para saber crear calor, compañerismo y transmitir los objetivos que se marcaba: álgebra, trigonometría, cálculo… A veces, cuando veía a los alumnos cansados, cortaba sus clases y los dejaba embobados contando sus historias sobre viajes a tierras lejanas o sobre experiencias personales que siempre terminaban con una lección de vida.
Su talante despierto y sus conocimientos le convirtieron en un gran profesor, un docente amante de la vida y de todos los conocimientos que encierra, con afán para transmitir todo lo que conocía y le fascinaba, innovador por su manera de enseñar intuitiva y competencial. Sus clases se fueron llenando de estudiantes que querían aprender matemáticas y poco a poco se fue creando la Academia Técnica, todo un símbolo en la Lleida de los años 70 y que dio paso a la que fue la escuela Les Heures, ahora llamada Ilerna. Francesc Giné tuvo una dilatada trayectoria en el mundo de la enseñanza de nuestra ciudad, ejerció diversos cargos directivos en institutos como IES Escuela del Trabajo y Caparrella, siendo los últimos años, coordinador de Formación Profesional en el Departamento de Educación, donde ayudo a impulsar y dar prestigio a la Formación Profesional, unos estudios en los que fue un visionario y supo ver la importancia que tenían en nuestra sociedad. Pudo impulsar, gracias a toda la experiencia acumulada, el nuevo crédito de Formación en Centros de Trabajo que, con la reforma LOGSE, pasó a ser un crédito obligatorio (FCT) en la FP. Francesc Giné nos dejó mucho más pronto de lo que hubiéramos deseado, como ocurre siempre con aquellas personas que saben ganarse el amor y el aprecio de los que le rodean. A su muerte, todos los centros donde trabajó y dejó su huella, dejaron patente el respeto a la profesionalidad y saber hacer de Francesc Giné: “La Comunidad educativa del IES Escuela del Trabajo expresa su pésame y quiere remarcar públicamente la sencillez, bondad, optimismo, generosidad y tenacidad que lo caracterizaba y que ha representado un modelo de persona y profesor para todos nosotros.”
“Son incontables los jóvenes que él ha educado. Él sembró matemáticas y física, cálculos de aritmética de la vida. Él no traicionó nunca aquel profundo amor por las cosas y las personas que le rodeaban. Era reflexivo y sabía despertar el interés y la sonrisa de los que le rodeaban, era humilde y sabía ponerse en el lugar de los demás en su condición de humanista que enseña cuestiones de matemáticas, pero también de la vida. Él construía sus alumnos palabra a palabra. Él construyó su colegio aula a aula. Construyó una sólida familia miembro a miembro.” “Somos muchos y muchas los que hemos aprendido mucho de este hombre de ancha espalda y anchos pulmones. Y ha sabido dejarnos una casa donde aún aprenderán otros tantos lo que supimos de él, y gracias a él los que tuvieron el privilegio de haber caminado a su lado o de haberlo escuchado desgranar la lección o construyendo un discurso.” “Resuena su risa por las aulas de Lleida. Estos ecos son una herencia impagable, hecha de números de condición humilde y aspiraciones altísimas.” F. Pané, regidor de educación (2000). Y sus ex alumnos recordamos una frase que repetía a menudo y, que con el paso de los años uno comparte, y ha hecho que muchos perdiéramos el miedo a las matemáticas: Hacer un ejercicio de matemáticas es un juego, es divertido y estimulante y además con la práctica ganas siempre. Y jugando aprendimos a hacer matrices, logaritmos, ecuaciones y lo que fuera necesario.